Se ha producido una expansión de la comercialización, apoyada fundamentalmente en su publicidad y difusión por Internet y RRSS, de tratamientos de ortodoncia que, sin la intervención de un odontólogo o con una intervención inicial mínima, limitada a un escaneado digital y, por tanto, completamente insuficiente, ponen en manos del consumidor un conjunto de alineadores plásticos. Esta práctica no cumple con las garantías mínimas necesarias para su puesta a disposición de los consumidores y urge la intervención de las autoridades a efectos de controlar, y en su caso, cesar estas actividades.
Riesgos ortodónticos: como desarrollo de mordida abierta, aumento de la
sobremordida, inestabilidad oclusal, recidiva del problema original, falta de
coordinación de arcadas dentarias, con exceso o falta de protusión dentaria…Riesgos para la articulación temporomandibular (ATM): dolor en la articulación,
disfunción, apretamiento dentario…
Riesgos para dientes (desgastes, sensibilidad, pulpitis y pérdida de sensibilidad,
acortamiento de raíces – reabsorción radicular –); encías (gingivitis, recensión de
encías, agravamiento de la enfermedad periodontal, llegan a la posible pérdida
dentaria) o mucosas (ulceraciones).
Otros riesgos generales relacionados con el manejo del material de ortodoncia por el paciente, sin ningún tipo de indicación o instrucción (aspiración accidental,
alergias, etc.), con la omisión de diagnóstico que propicia la dinámica de estos
tratamientos que lleva a no tomar en consideración determinadas situaciones
(existencia de dientes supernumerarios, anquilosis dentarias o quistes dentarios) o
con la aparición de otro tipo de lesiones que son generadas en zonas adyacentes
(problemas cervicales, cefaleas, mareos o vértigos…).