Las navidades son unas fechas en las que compartimos momentos de disfrute con nuestros seres queridos. Estas celebraciones se caracterizan por la ingesta de un determinado tipo de alimentos y por realizarse fuera de nuestras rutinas diarias, dando lugar al descuido temporal de nuestra higiene bucodental e iniciando o agravando problemas en nuestros dientes y encías.
Para ello se debe minimizar la ingesta de alimentos y bebidas que los puedan lesionar: tiñéndolos (vino, café, tabaco, …), fracturándolos (alimentos pegajosos y/o duros: el turrón, mariscos, …) o haciéndolos más susceptibles (bebidas alcohólicas, alimentos y bebidas ácidas y/o ricos en azúcares como refrescos y zumos azucarados, dulces, …).
A continuación, exponemos unos consejos que minimicen los efectos de los excesos navideños cuando no podamos evitarlos:
1- Concentrar las comidas, evitar los picoteos y terminarlas con alimentos que aumenten el pH de nuestra boca, como los quesos.
2- Intentar no partir alimentos duros directamente con los dientes (extremando la precaución si portamos aparatos protésicos o de ortodoncia).
3- Beber agua a menudo, además de hidratarnos y evitar la sequedad bucal, nos ayuda en la función de autolimpieza de nuestra boca.
4- Cepillarse los dientes después de cada comida, incluso cuando estemos fuera de casa. Cuando no sea posible, usar un chicle con xilitol y sin azúcar que, aunque NO es sustitutivo del cepillado, aumenta el flujo salival de la boca y favorece su autolimpieza.
5- Darle suma importancia al cepillado antes de acostarnos, con la pasta y colutorio más adecuados para nuestro caso, sin olvidar las zonas interdentales.
6- Visitar a nuestro dentista de confianza pues será quién mejor nos oriente sobre cómo cuidar nuestra boca.